El 16 de octubre volvimos a ir a Ronda para hacer el sendero que baja hasta el Lourdes y El Duende para enlazar, luego, con el de los Molinos del Tajo.
Aparcamos cerca de la Plaza de San Francisco para seguir hacia el Predicatorio y torcer a la derecha por la pista que va a la ermita de la Virgen de la Cabeza. A nuestra derecha quedaba Ronda asomada a su Tajo mientras un globo evolucionaba sobre la ciudad.

Por la pista, en cuyos márgenes crecen los zumaques, dejamos atrás las ruinas de Villa Apolo y nos acercamos a una casa rodeada de pinos que está a pocos metros de la ermita.

Dejando a la derecha la cancela de la casa y un cartel informativo, entramos por una deteriorada portilla.

Inmediatamente nos espera una empinada bajada por un sendero pedregoso que baja hasta el arroyo de la Cijuela.

Pronto llegamos a la orilla del arroyo que viene desde el Tajo del Abanico y que permite una zona húmeda poblada de abundante vegetación de ribera.

Tuvimos que seguir su curso cruzando de una orilla a otra cuando era necesario. Este tramo es bastante bonito.

Después de un ratillo entretenidos de esta manera llegamos a la unión del arroyo Cijuela con el río Guadelevín que viene desde Ronda. Menos mal que la construcción del colector lo libró de ser una cloaca.

Es la zona conocida como el Lourdes, porque aquí se celebraba una romería, también, todo hay que decirlo, estamos dentro de la finca El Duende, que está en un cerro sobre nuestras cabezas.

Pero más curioso es lo que tenemos delante, el mausoleo de los Marqueses de Moctezuma.

Por un puente cruzamos el río Guadalevín y empezamos a subir por una pista que es la de acceso al cortijo.

Pasamos un cancela que pone finca particular que, aunque está abierta, tiene un paso lateral para peatones. Ya digo que por aquí pasaba un sendero que venía en los folletos de Ronda. Al poco oímos motores de coche y al pasar a nuestro lado nos pregunta el conductor de un todo terreno qué a donde vamos. Le digo que a Ronda y nos pide por favor que dejemos cerrada la puerta que nos encontraremos más adelante, ya que hay ganado suelto (cerdos). Le digo que así haremos y seguimos camino sin problemas. Al borde de la pista todavía se ve una vieja baliza de sendero de pequeño recorrido. El cortijo está en un sitio muy bonito con mucha vegetación.

Salimos por la cancela, también tiene una portilla peatonal, y tomamos por la pista que hay a nuestra derecha. Pronto vemos un poste que pone a Ronda veinte minutos (por la izquierda) y a Ronda treinta minutos (por la derecha). Por esta última dirección seguimos y pronto vemos Ronda, el Tajo y el valle que hay debajo con campos y huertas.

Sólo tenemos que seguir esa pista, a tramos asfaltada, para llegar al sendero de los Molinos que discurre entre huertas por debajo del célebre Tajo.

Por arriba vemos a mucha gente asomada a los miradores, algunos volados, que en distintos puntos se asoman al Tajo.

Ahora que el Guadelevín corre más limpio, muchos antiguos molinos han sido rehabilitados como casas rurales entre nogales, caquis y membrilleros.

Después de un repecho llegamos a colocarnos delante del famoso Tajo de Ronda con el inconfundible Puente Nuevo que une ambos lados.

Por un senderillo abandonamos la pista empedrada hacia las antiguas murallas y nos colamos por un agujero.

¿Y qué es lo que vemos? Unos “ferrateros”, ¿serán Kafer y Anusca y demás foreros que ese día “ferrateaban” por allí en la KDD malagueña?

A la vía ferrata se accede por un sendero que pasa por el Arco del Cristo hacia una zona donde había molinos y batanes destruidos por un desprendimiento.

Dejamos a los ferrateros y seguimos subiendo por el sendero que va junto a la vieja muralla en dirección a la “picha del moro”.

Junto a la puerta que está junto a este puntiagudo peñasco de roca nos comemos los bocadillos buscando la sombra.

Después seguimos camino rodeando las murallas hacia la Plaza de San Francisco donde termina nuestra ruta circular del día.

Ya en los coches nos vamos hacia Marbella, y de allí al puerto de Ojén para subir al hotel rural Refugio de Juanar para pasar la noche, al día siguiente queremos subir a la Concha de Sierra Blanca.