Autor Tema: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)  (Leído 6183 veces)

Desconectado aleman

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EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« en: 11 de Mayo de 2010, 01:02:38 pm »
Parece ser que el Camino por el Somport (Summo Portu) fue el primero en ser usado. Más tarde Sancho el Mayor pacificó la zona de Roncesvalles y consiguió hacer de éste un paso seguro. Cluny terminaría por desviar hacia Roncesvalles a la mayoría de los peregrinos. En Ostabat, poco antes de S. Jean Pied de Port, se unían tres Caminos, la Vía Podense, la Vía Lemosina y la Vía Turorense. Por Somport siguieron pasando los peregrinos que venían por la Vía Tolosana.

PRIMERA ETAPA: SOMPORT - VILLANÚA (16 KM)
A 1.630 m de altura, entre las montañas nevadas donde se encuentran las estaciones de esquí de Astún y Candanchú, en la misma frontera con Francia, se encuentre el albergue Aysa, primer sello y empieza el Camino Aragonés, 164 km nos esperan hasta Puente la Reina.


Es mediodía y se nos une un peregrino italiano (Vincenzo) que empieza aquí su peregrinar a Santiago, pronto encontramos el mojón jacobeo y empezamos a bajar por un sendero siguiendo el valle del joven río Aragón.


El Camino es una preciosidad, hace un día primaveral y la Naturaleza nos envuelve por completo despertando los sentidos abotargados por el largo viaje.


La estación de esquí de Candanchú ya está cerrada y sus montañas permanecen tranquilas y silenciosas después del ajetreado invierno.


Después de recorrer unos 800 m llegamos a las ruinas del Priorato-Hospital de Santa Cristina. El Calixtino dice que con el Hospital de Jerusalén y el Gran San Bernardo de los Alpes formaban las tres columnas que puso Dios para asilo de los pobres.


Todavía queda algún nevero en el Camino; lo que tendrían que sufrir al pasar por aquí los peregrinos en aquellos tiempos gloriosos de la peregrinación en pleno invierno.


Seguimos bajando sin parar mientras el valle se abre disfrutando del Camino y el paisaje que nos rodea. Llegamos a un prado verde y adelantamos a dos peregrinas, una mayor y otra joven, las primeras que encontramos. Hemos visto de vez en cuando restos de búnker y una chimenea que es lo que queda de una fundición.


Entramos en el bosque y pasamos una portilla, después cruzamos el barranco de Izas por un puente de madera, sus aguas van al río Aragón.


El sendero es estrecho entre la espesa vegetación, sobre un peñasco el Coll de Ladrones, dos fuertes defensivos construidos en 1758 y 1900 casi ocultos a la vista.


Y después de más de hora y media llegamos a la Estación Internacional de Canfranc, han sido 430 m de desnivel, casi la mitad de lo que hay hasta Jaca.


Atravesamos el pueblo, seguimos por el arcén de la carretera, pasamos un túnel y bajamos al pie de la presa de Canfranc.


Atravesamos el río Aragón y vamos por una senda que nos permite ver al otro lado la Torre de Fusileros, fortificación militar del siglo XIX.


El sendero desciende entre bosques de hayas y bojedas, se impone una parada para comer sentados encima de un búnker que nos hace de banco.


La cascada de Ip nos hace detenernos unos momentos para saborear su belleza, después pasamos un puente y en un kilómetro estamos en Canfranc pueblo.


Gracias al turismo, Canfranc se ha ido recuperando de la ruina. Pasamos junto a la parroquia de la Asunción y dejamos el pueblo pasando por un puente medieval. Poco a poco se ha ido nublando y empiezan a caer las primeras gotas.


Seguimos bajando mientras el río se encajona, antes hemos pasado por la entrada de un búnker que puede servir de refugio por su gran tamaño. Atravesamos la carretera y vamos dando vistas a Villanúa.


Pasamos cerca de la entrada de la Cueva de las Güixas (brujas), sigue lloviendo débilmente. En Villanúa hemos decidido terminar la etapa, son las cinco de la tarde y llevamos 16 km y 675 m de desnivel, para empezar está bien. La etapa oficial termina en Jaca con más de 30 km y 800 m de desnivel, pienso que es un error que puede pasar factura como luego veremos. La impresionante Collarada domina sobre el paisaje circundante.


El albergue Tritón no es un albergue de peregrinos, ni por precio (15 euros, 14 con credencial), ni por instalaciones (no hay cocina), ni por ambiente, pero cumple con el objetivo de partir una etapa que, para empezar, es excesiva. Cinco peregrinos pasamos allí la tranquila noche después de cenar en un bar del pueblo.

SEGUNDA ETAPA: VILLANÚA – SANTA CILIA DE JACA (30 KM)
Empezamos la segunda etapa con otro día primaveral, por pistas (que aquí llaman cabañeras) avanzamos varios kilómetros en suave descenso para cruzar el río Aragón y la N-330 para iniciar la subida a Castiello de Jaca.


Atravesamos el pueblo dejando a la derecha la iglesia de San Miguel y bajamos a la carretera donde encontramos un bar abierto, oportunidad que no hay que desaprovechar para hacer un buen desayuno a base de café con leche y tortilla de patatas. Luego pasamos un puente y seguimos junto al río.


Pronto nos encontramos un punto antes conflictivo, el paso del cauce del Ijuez por unos pilares de piedra en gran parte rotos, un nuevo puente de madera soluciona este problema.


Desde el puente vemos que los pilares de piedra no tienen la mínima seguridad y es muy posible que un resbalón provoque un grave accidente, principalmente si está lloviendo.


Seguimos por el arcén y cabañeras paralelos a la N-330 hasta pasar la ermita de la Virgen de la Victoria. Poco después remontamos el repecho de la cuesta de la Salud y entramos en Jaca. Por Jaca dicen que pasa una línea de corrientes telúricas que une Pau y Zaragoza, lo que hace de esta ciudad y su comarca un lugar sagrado de conocimiento trascendental.


Nos encaminamos hacia la catedral, una de las primeras obras españolas, si no la primera, en ser levantada en el estilo románico internacional.


Si penetramos por la puerta oeste nos encontraremos con el que quizás sea el más extraordinario crismón jamás esculpido. El crismón aparece a lo largo del Camino de Santiago con gran profusión. Elaborado por los constructores pirenaicos, bien pudiera ser una marca de fraternidad por la que se sintieron unidos todos los Hijos del Maestro Jacques que trabajaban en distintos grupos a lo largo de la Ruta, señalando con esta firma el sentido iniciático que para ellos tenía.


El interior de la catedral es bastante oscuro, se nota la mano de dos equipos de constructores, uno anterior a 1063 y otro posterior a esa fecha que modificó el plano primitivo y llevó a cabo la erección de la extraordinaria cúpula del transepto.


En el portal sur hay una serie de capiteles que sostienen un pequeño atrio donde se ve la mano de varios maestros. Tanto estos capiteles como los del interior tienen un alto contenido simbólico que para el iniciado sería de gran provecho.


Nos vamos a la iglesia de Santiago y allí obtenemos, gracias a la amabilidad de las monjitas del convento anexo, unas credenciales para mis compañeros. Después de comprar unas viandas para el almuerzo abandonamos Jaca en dirección Oeste, porque hasta ahora veníamos hacia el Sur. La peña Oroel nos sirve de referencia.


Llegamos a la ermita de la Victoria, donde tiene lugar una romería el primer viernes de mayo. Pasamos la N-240 y tomamos una cabañera para volver a la carretera y cruzar el río Gas por un nuevo puente de madera. Llegamos al desvío para San Juan de la Peña, recomendable visita para el que tenga tiempo de sobra y no lo conozca. Nosotros seguimos y después de cruzar la carretera un par de veces llegamos al barranco de Atarés que otro puente nos ahorra de vadear.


Las viandas que compramos en Jaca ya hace tiempo que pasaron a nuestros estómagos y ahora nos espera una dura subida por una pista hasta el mirador de la Canal de Berdún, hace bastante calor y vemos con deseo una poza de agua cristalina al borde del camino.
Llegamos al mirador y abajo vemos el hotel Aragón, junto a la antigua venta de Esculabolsas. Esperemos que el Camino pase cerca y podamos refrescarnos convenientemente.


Afortunadamente así es y una buena jarra de cerveza sirve como el mejor remedio para la deshidratación. Ya repuestos seguimos camino hacia Santa Cilia de Jaca por una cabañera y buscamos el albergue municipal que se encuentra en el centro del pueblo. Un cartel nos anima a instalarnos y vemos con agrado las instalaciones que tiene el albergue: salón, cocina, baños, internet gratis, etc.


Sólo hay dos chicos ingleses, volvemos a ser cinco. Por la tarde llega la simpática hospitalera (colombiana) y con la ayuda de Vincenzo (nuestro compañero italiano), que es cocinero, preparan la cena. Cenamos los tres con los dos hospitaleros (Paco es el otro), menos los chicos ingleses, uno tiene tantas ampollas en los pies que su compañero le tiene que subir la comida.


Le comento a Paco y Eugenia que el chico inglés está muy mal, que debería ir a un médico. Después de cenar suben a verlo y deciden llevarlo a Berdún. El chico tiene miedo de cuánto le van a cobrar. No solo no le cobran sino que le regalan medicinas, tiene que estar sin moverse cuatro días. Cometió el error de hacer la primera etapa de Somport a Jaca de más de 30 km de un tirón con unos calcetines de lana y se quemó los pies, luego de Jaca a Santa Cilia remató la faena.

TERCERA ETAPA: SANTA CILIA DE JACA – ARTIEDA (27,5 KM)
Dejamos a los ingleses acostados y bajamos a tomar el desayuno que dejamos encargado la noche anterior, sólo consiste en algo de bollería y leche con descafeinado, pero ya es algo para no empezar en ayunas.
Seguimos por cabañeras junto a la nacional, el día se presenta otra vez despejado y caluroso.


Dejamos el camping Pirineos y dos kilómetros más tarde cruzamos la carretera para bajar por un sendero sombreado hasta el río. Allí los peregrinos han ido formando con los cantos rodados cientos de monolitos parecidos a chimeneas.


Pronto llegamos al puente de piedra de Puente la Reina de Jaca, que no cruzamos y dejamos la localidad a la derecha. Seguimos por una carretera local que se dirige a Arrés.


Después subir por un empinado sendero por la falda del monte Samitier, llegamos a la altura del pueblo de Arrés que dejamos a nuestra izquierda, ya que nuestro objetivo es Artieda.


Dejamos el monte y empezamos a caminar entre campos de colza y cereal por pistas que nos van acercando al pueblo de Martes al que no entraremos.


También nos encontraremos con extrañas formaciones geológicas llamadas badlands donde el sol se refleja de lo lindo.


A nuestra derecha, detrás del río Aragón, vemos a Berdún sobre un cerro, detrás la blanca nieve cubre las altas cimas de los Pirineos componiendo una bella estampa.


Traspasamos el límite entre Huesca y Zaragoza y llegamos al barranco de Sobresechos (un nuevo puente lo salva) y luego el de Calcones, que preferimos pasar por las rocas.


Un repecho y una pista asfaltada nos conduce a Mianos, donde no entraremos, nos desviamos a mano derecha en dirección a Artieda.


Un tramo de sube y baja y una empinada carretera nos lleva hasta el centro de Artieda donde se encuentra el albergue donde pensamos pernoctar este día.


Antes, junto al cementerio, hemos visto el montón de piedras azules con las que se quiere simbolizar la protesta contra la crecida de la presa de Yesa que amenaza varios kilómetros del Camino y algunos monumentos.


Son las dos y media de la tarde sin haber podido hacer ninguna parada por el Camino para tomar algo, así que nos vamos directos al comedor del albergue. En el pueblo no hay otro lugar donde comer.


El albergue admite turistas, aunque de prioridad a los peregrinos, eso se nota en las comidas (como no hay competencia) prima mucho la verdura de bolsa y las tortillas son de las que venden preparadas. Hasta las ocho de la mañana no se puede desayunar. Pero en conjunto no está mal y tiene unas vistas increíbles. Esa noche ya dormiríamos allí una docena de peregrinos. Merece la pena dar un paseo por el pueblo donde destaca la iglesia de San Martín.

CUARTA ETAPA: ARTIEDA – SANGÜESA (33 KM)
Hoy ya nos pondremos al corriente, es decir alcanzaremos a los que salieron de Somport y llegaron a Jaca el primer día.
No esperamos a las ocho para desayunar y salimos antes de las siete. Varios kilómetros de pista y carretera nos acercan al embalse de Yesa y por fin entramos en un precioso robledal. El tiempo sigue siendo caluroso.


Abajo las azules aguas del embalse de Yesa con toda su polémica. Detrás la sierra de Leyre donde se encuentra el famoso monasterio.


Legamos a las ruinas de la ermita románica de San Juan cubierta por una horrible estructura metálica. Parece ser que es uno de los monumentos amenazados por el embalse.


Poco después vemos el pueblo abandonado de Ruesta (en 1959 al construirse el embalse) y llegamos hasta él por una solitaria carretera.


Desayunamos en el albergue, que es un oasis de paz, después seguimos camino que la etapa era larga y ahora nos esperaba un buen desnivel.


Bajamos hasta cauce del río Regal que atravesamos por un puente, después viene el camping y la abandonada ermita de Santiago, y ya estamos en la pista que nos hará subir casi cuatrocientos metros de desnivel por el monte Fenerol.


Desde arriba tenemos bellas vistas panorámicas del embalse de Yesa y de la barrera rocosa de la sierra de Leyre.


Una vez alcanzado el alto empezamos a descender por terreno abierto, Undués de Lerda, último pueblo de Aragón antes de entrar en Navarra, está a cinco kilómetros.


Por un tramo de calzada romana llegamos a este bonito pueblo donde encontramos un bar donde comernos un buen bocadillo, dos peregrinas de Tarragona están haciendo lo mismo.


Damos un paseo por este pequeño pueblo que tiene casas señoriales y un albergue en la plaza que parece un palacio.


Después de Undués de Lerda el Camino baja entre matorrales y campos de cereal dándonos un respiro.


Pronto llegamos al límite de la Comunidad Foral de Navarra, llevamos 98,8 km desde Somport. El Camino será una aburrida pista cerca de una hora.


Después vendrá una pista asfaltada por una zona conocida como los Llanos del Real donde hay muchas fincas rústicas. ¿Dónde está Sangüesa?


Por fin, después de bajar un poco y pasar por debajo de un puente entramos en Sangüesa terminando con esta larga etapa. El albergue de peregrinos está casi lleno, tiene 14 plazas, pero esa noche dormiremos allí 17.


La joya de Sangüesa es Santa María la Real, según dicen algunos tiene el portal más bello del Camino. Por cierto que le estaban colocando una suerte de cornisa protectora para la lluvia y la iglesia estaba cerrada. Sus relieves son un compendio de simbología románica.


Todavía dimos un paseo para ver la salida del Camino al día siguiente y no extraviarnos con la poca luz del amanecer. Aquí nos despedimos del río Aragón.


Cenamos a base de alubias rojas y ternera, que para eso estamos en Navarra. Los espárragos y guindillas también estan de lujo.

QUINTA ETAPA: SANGÜESA – MONREAL (27,2 KM)
Salimos temprano, apenas amaneciendo, el día anterior compramos zumo y dulces para no salir en ayunas. Después de pasar el puente de hierro torcemos a la derecha y poco después empezamos a subir a Rocaforte, antiguo emplazamiento de Sangüesa.


La papelera queda a nuestra derecha mientras empezamos a entrar en calor subiendo la colina donde se asienta Rocaforte.


Llegamos a una bifurcación donde por la izquierda se sube a Rocaforte y por la derecha se sigue al Alto de Aibar, que es el Camino. Pasamos la Fuente de San Francisco (se dice que en Rocafoerte fundó su primer monasterio en España) y tomamos una pista que subiendo cómodamente nos llevará en seis kilómetros al Alto de Aibar.


Después de superar 320 m de desnivel desde Sangüesa llegamos al Alto de Aibar y empezamos a bajar por la ladera de la montaña. Tendremos que atravesar algún portillo y un paso canadiense para luego subir al Alto de la Sierra de Izco (770 m) el punto más alto de la etapa.


Hoy nos acompaña un peregrino de Burgos, Rodrigo, desde la salida de Sangüesa, en Izco haremos una parada para desayunar en el albergue que en ese momento están abriendo (son las 11 de la mañana). Rodrigo decide seguir y no parar hasta Monreal.


A la salida de Izco nos espera una monótona pista camino de Abínzano con la Higa de Monreal al fondo como referencia. Estamos en el valle de Ibarogoiti.


Los campos amarillos de colza crean un hermoso contraste con los cereales todavía verdes, en verano no será lo mismo.


Tras Abínzano más de lo mismo hasta llegar a las afueras de Salinas de Ibargoiti, donde no entraremos para cruzar un puente sobre el Elorz y seguir un bello tramo junto al río.


Un bosque de robles y boj nos da sombra en el final de etapa ya con Monreal a la vista. Se agradece un poco de sombra y la frescura que da el río.


Entramos en Monreal cruzando un puente medieval y después de subir unas escaleras llegamos al albergue que se encuentra debajo de la iglesia.


Allí nos vamos juntando casi todos los que salimos de Sangüesa y alguno más mientras la tarde se pone lluviosa. El tiempo parece que está cambiando. La cena en la plaza a base de espaguetis y ternera que te ponen sin preguntar, menú único.

SEXTA ETAPA: MONREAL – PUENTE LA REINA (31,1 KM)
Hoy salimos más temprano que nunca, un peregrino de Madrid ha estado roncando toda la noche como una sierra mecánica, muchos peregrinos no han podido dormir y antes de las seis de la mañana ya están desayunando.
Salimos del pueblo casi a oscuras y vamos buscando la ribera del río Elorz, después de un kilómetro lo cruza y por una pista que se convierte en camino vamos por la ladera de la sierra de Alaiz acercándonos a Yarnoz, que conserva un torreón medieval. El día está nublado y el campo mojado de la lluvia de la noche.


El Camino es precioso, tan pronto se mete en el bosque como sale subiendo y bajando adaptándose a la orografía del terreno. Huele bien a hierba húmeda.


El roce con la hierba mojada nos empapa las botas y los bajos de los pantalones, pero no nos importa, es un Camino para disfrutar.


Pasamos junto a Otano y el despoblado de Esperun  donde hay una horrible cantera y llegamos al bonito pueblo de Guerendiáin, donde decimos adiós al valle de Elorz.


Según la guía Eroski, ahora viene un largo tramo rompe piernas y técnico, pero a nosotros, que también somos senderistas, nos encantó. El bosque en estado puro, de lo mejor del Camino.




Después de este hermoso tramos llegamos a Tiebas con su ruinoso castillo del siglo XIII. En el primer bar que encontramos nos comimos un soberbio bocadillo de tortilla con chistorra que nos supo a gloria.


Salimos de Tiebas junto a la iglesia de Santa Eufemia y a partir de este publo el Camino cambia, dejamos la sierra (y sus canteras) y por una pista vamos junto a la autovia.


Bien desayunados el Camino se hace mejor y da pie a la conversación y al relajo, mientras nos acercamos a Muruarte de Reta.


Y en estas que llegamos a Olcoz y entramos en la población para ver su magnífico torreón, hueco por motivo de un incendio, y tomar una cerveza en el bar del pueblo. Estamos en el valle de Valdizarbe.


El Camino desciende por una loma y tenemos bellas vistas de la comarca y del canal de Navarra. Poco a poco nos vamos acercando a Enériz.


Después de cruzar Enériz nos espera una de las sorpresas del Camino, de pronto, detrás de una galería de espinos majoletos en flor, aparece la ermita románica de Santa María de Eunate, solitaria, misteriosa, reclamando toda nuestra atención.


Es de planta octogonal construida en la segunda mitad del siglo XII. Está rodeada por una bella arquería y se la relaciona con los Templarios. Son muchas las especulaciones que se han hecho sobre la función de esta ermita construida en un descampado. Pudimos entrar justo minutos antes de que la cerraran.


Dejamos Eunate preguntándonos sobre su misterio y seguimos camino hacia el cercano Obanos, donde se juntan los dos Caminos, el de Somport y el de Roncesvalles.


En la Plaza de los Fueros de Obanos está la iglesia de San Juan Bautista, considerado el punto de encuentro de los dos Caminos, a partir de ahora entramos en el masificado Camino Francés.


En poco tiempo, siguiendo un camino paralelo al río Robo, llegamos a la hospitalaria Puente la Reina y buscamos el albergue de los Padres Reparadores (junto a la iglesia del Crucifijo), donde la multitud de peregrinos es extraña para nosotros que hemos venido por el Camino Aragonés, se acabó la tranquilidad.


No podíamos dejar de visitar la ciudad y sobre todo su estrella, el puente, el famoso puente del siglo XI sobre el río Arga, cumbre del arte románico y que ha dado nombre a la localidad.
Después de esta larga etapa nada como una buena cena en el Restaurante Joaquín a base de borrajas y ternera de navarra (exquisita) tampoco estaba mal la cuajada con miel. Para mí ha sido la mejor etapa de todas.


Nos despedimos de Rodrigo que vuelve a Burgos y, aunque nosotros también hemos terminado aquí el Camino Aragonés, todavía seguiremos unos días más por el Francés hasta Santo Domingo de la Calzada, pero esa ya es otra historia.

« última modificación: 04 de Febrero de 2013, 02:54:19 pm por aleman »

Desconectado Juanvlc

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Re: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« Respuesta #1 en: 11 de Mayo de 2010, 01:36:37 pm »
Muy guapo este camino y parece que solitario....me lo apunto.
Gracias por compartirlo

Desconectado valfude

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Re: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« Respuesta #2 en: 11 de Mayo de 2010, 02:47:29 pm »
Preciosa la zona y el lugar por donde el camino pasa.

Saludos.

Desconectado aleman

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Re: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« Respuesta #3 en: 13 de Mayo de 2010, 11:59:27 am »
Gracias, Juanvic y valfude por los comentarios. El Camino Aragonés merece la pena.

Saludos

Desconectado Aroe

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Re: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« Respuesta #4 en: 22 de Mayo de 2010, 11:30:56 am »

 No suelo entrar mucho en este foro, así que leo los reportajes con cierto "retardo", y este me ha encantado.
 Ya lo creo que merece la pena el Camino Aragonés, los paisajes son una maravilla, sobre todo la bajada de Somport a Jaca, y el Pico Collarada, una montaña de esas que siempre se tienen "en la agenda", mención especial merece Jaca, y su catedral, en fin, habrá que ir pensando en hacer camino... ;link.
 Felicidades y un saludo!!

Desconectado aleman

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Re: EL CAMINO ARAGONÉS (LA ANTIGUA RUTA)
« Respuesta #5 en: 22 de Mayo de 2010, 09:21:40 pm »
Gracias, Aroe, ya te veo de peregrino. ;005