Autor Tema: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....  (Leído 3455 veces)

Desconectado chiruca

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Re: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....
« Respuesta #20 en: 17 de Abril de 2008, 10:22:57 pm »
Pero..integra aún no esta verdad? Espero que no nos quedes "a medias" es muy interesnate tu relato y me gustaria que "alguien" me explicara lo del "mal de montaña" que se siente? o cada persona siente una cosa?

Desconectado Miravete

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Re: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....
« Respuesta #21 en: 18 de Abril de 2008, 09:15:56 pm »
Pues YETI, en plan poeta, nos lo podías leer en la noche de la KDDA en Gredos... :cool2 :cool2 :cool2

machooooooooooo k son cien foliosssssss   



juas juas, me parto y me troncho  ;mou
La vida debe ser una lucha continua. ¡Desgraciados los que no combaten, los que se abandonan a las cosas fáciles! He estado en peligro de ser uno de ellos y cuando pienso en el lodazal en donde me hundía me estremezco de asco..

Desconectado YETI

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Re: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....
« Respuesta #22 en: 18 de Abril de 2008, 11:14:47 pm »
Huelva, 1 de Septiembre.
Por fin terminó la campaña de campamentos. El verano ha sido largo y muchos los niños y mayores con los que hemos compartido experiencias, buenas y no tan buenas.
Mi trabajo en la empresa de turismo activo toma ahora un giro de 180 grados. Toca visitar clientes y diseñar actividades y programaciones.

Por fin me he reunido con mi entrañable amigo Jose  Manuel Chacón, mi mentor en el deporte de la orientación y uno de mis mejores amigos y guía de senderismo.
Acabamos de cerrar los trazados de senderismo para el grupo de la Universidad  de Huelva. Este año la cosa va a estar más relajada. El “núcleo duro” va pidiendo menos guerra en los montes, así que diseñamos unas rutas más asequibles. Este núcleo está compuesto no por los senderistas más duros de la universidad, sino por los más veteranos y constantes, que desde cuatro años atrás no pierden oportunidad de salir al campo con nosotros.
Pero todo tiene un trasfondo distinto para este año. Solo hago pensar en las prospecciones de las rutas y en las ejecuciones con el grupo, Ya no pienso en ellas como un fin, pienso en ellas como un medio. La integral sigue quemando mi interior.

Chacón, como excelente preparador físico, me ha confeccionado un plan de entrenamiento basado en el atletismo, pero, como sabe lo poco aficionado que soy a correr, lo hemos intercalado con sesiones de rocódromo y orientación. Los gimnasios conmigo no se harán ricos.

Además hoy la puntilla me la ha dado un individuo, de esos que tienen en su despacho más fotos de ocho miles que las que pueda tener Reinhold Messner en su casa, pero claro, jamás ha pisado uno, ni siquiera el circo Concordia con un trek comercial. Le conocemos en el mundillo como “el especialista”. Espero que todos capten el cinismo que impregna estas letras.
- Oye, que me he enterado de que en la integral nada más empezar de vuelta…¿qué pasó?
- Nada, que me puse malo. Respondí con el tono más seco del que fui capaz.
Y de mientras para mí pensando que este “especialista” se retiró en el Veleta, pero claro..., mejor callado. Gasto poco de orgullo, o casi nada, pero como en la mayoría de los casos no es que te dicen, ni si tiene razón o no, sino quién te lo dice.

De todas formas hoy no va ha ser un buen día para desfogarme en el entrenamiento, pues acabo de perder una oportunidad única de pegarme 15 días en Menorca como instructor de buceo deportivo a gastos pagados. El trabajo es el trabajo..etc…etc….etc.



6 de Septiembre
Impresionante, sin duda.
Estamos terminando un curso de seguridad para actividades en el medio natural, y no podríamos tener mejor profesor. Mariano nos guía durante estos días en los que aprendemos a tener una conciencia más responsable aún en las actividades en las que nos movemos diariamente.
Que distinto es cuando alguien con su experiencia y saber hacer te habla y te explica. Parecemos esponjas, lo absorbemos todo y todo parece realmente fácil. Adquirimos las técnicas con una rapidez pasmosa. Sin duda estamos muy receptivos, pero la mano del instructor parece prodigiosa. Reuniones, anclajes, polipastos y reenvíos se convierten durante unos días en nuestro único tema de conversación. Que no haga falta ponerlos en práctica es nuestra coletilla final.
Sin duda resulta divertido practicar todas estás técnicas colgados de las espalderas de un pabellón cubierto o de la estructura del techo. Progresiones y descensos que realizamos de todas las maneras, con todos los “cacharros” habidos y por haber, así como con todos los nudos que podemos, Prusik, Machard, Klemheist, Bachman y compañía desfilan ante nuestros ojos y se deslizan entre nuestras manos. Me encanta el Belunés.

Los días de práctica de campo son geniales. Acompaña el tiempo y las ganas de aprender y pasarlo bien son muchas. Somos un grupo muy heterogéneo, y eso le da riqueza a estos momentos. No faltan los nervios en algunas maniobras, y alguno que otro “arranca la moto” en ciertas situaciones. Pero no pasa nada, y la repetición y entrenamiento nos lleva a tener más seguridad en las maniobras y en nuestros movimientos. Acabamos realmente dominando las maniobras, y el sentido común y las técnicas aprendidas nos lleva a solucionar todas y cada unas de las situaciones que se nos plantean en las prácticas.

Pero es duro, y todos acabamos realmente cansados.

Cualquier duda y tema da lugar a una clara, extensa y completa explicación, más allá de lo que viene en manuales y cuadernos UIAA. Que verdad que la experiencia es un grado. Mariano se convierte sin duda en el mejor consejero y mentor en lo que a montaña se refiere, y ando deseando salir pronto con él al campo. Nos hemos planteado una Vía Ferrata cercana, en Antequera, bastante asequible según Mariano, y en la que podemos poner en práctica varias de las técnicas aprendidas en el curso.


29 de Septiembre
Me estoy cansando de tener que levantarme temprano.
Pero sarna con gusto no pica, son más o menos las 5 de la mañana cuando un humeante café con leche escolta al papelón de churros que pretendemos meternos entre pecho y espalda. Mariano como siempre a lo suyo: café solo, largo americano. Perfecto para los problemas de regularidad.
Los churros como siempre están deliciosos, y no sé si por hambre o por nervios me cargo casi al completo el papelón.

Siempre me ha resultado singular este punto de Huelva, los aficionados al monte desayunamos mochila a la espalda prestos para salir a echar el día. Se confunden mochilas, chaquetas y bastones. Por otro lado, la mayoría de la gente que viene de vuelta de la marcha nocturna también se pasa por este bar y por esta churrería. Y como es normal, se ve de todo; pero lo gracioso es que nadie nos mira como bichos raros; bueno, alguno un poco pasado de alcohol sí, pero la mayoría nos mira con pereza, e incluso, creo, que con una chispa de sana envidia en la mirada.

Siempre animo a ello a quienes conozco, a dejar un viernes por salir de copas y venirse con nosotros, aunque sea a dar un paseo por nuestra sierra, que dicho sea de paso, muy poca gente conoce. Mucha gente me habla de los Picos de Europa, de Cazorla, de Grazalema… sitios con nombres rimbombantes para el turismo de interior. Y la pena es que a poco más de una hora tiene lugares de una belleza increíble, tanto, que cuando alguno ve fotografías te dice que “¿dónde es eso?”.

Pero bueno, tras el desayuno tomamos la autovía dirección Sevilla, para una hora escasa después enfilar ya dirección Málaga. La autovía no carga demasiado tráfico, así que tranquilamente y sin prisas llegamos a Antequera, donde, como es de rigor, tomamos el segundo desayuno del día.
Adoro Antequera, la conozco desde pequeño ya que mi padre es del cercano pueblo de Álora. Siempre me ha parecido enorme y de una gran actividad.
Después del merecido segundo desayuno cruzamos la localidad y en el cruce del Torcal nos dirigimos dirección Valle de Abdalajís, y, unos pocos kilómetros adelante tomamos un polvoriento carril de tierra. Dejamos a un lado un pequeño cortijo donde ya llevan horas con sus labores y tras abandonar el coche nos dirigimos al pie de la vía. Cargamos con el usual juego de mosquetones, cintas y el sistema de vagas de anclaje y disipador propio de las ferratas. Añadimos 30 metros de cuerda auxiliar de 8 mm, por lo que pueda pasar. Añadimos también una pequeña polea Basic.
La mañana resulta fresca, con algunas nubes altas, blancas y esponjosas; pero el aspecto del sol promete castigarnos durante toda la jornada.

El primer tramo de la ferrata es bastante vertical; se trata del extremo de un espolón del cerro, que tras unos 50 metros verticales termina en una afilada cresta que se separa de la pared unos 10 metros. Se suceden las bromas y los chistes mientras subimos trabajosamente. Repetimos continuamente los mismos movimientos para asegurarnos con los dos cabos de anclaje al cable, ahora uno, luego el otro, ahora los dos… es un movimiento mecánico, del que mejor no despistarse. El lubricado previo de los mosquetones hace que los cierres automáticos funcionen suavemente y a la perfección. Empezamos a agradecer los guantes que nos protegen en estos peldaños metálicos, pues encontramos algunos con rebabas y zonas de los cables con bastantes bicos.

Terminando de cantar aquello de “tu reinabas detrás de la barra…..” Llegamos a la cumbre de este primer promontorio. Ahora tenemos ante nosotros dos cables que nos unirán en una corta tirolina de más o menos 10 metros con nuestra pared.
No quería creérmelo, pero es verdad. En uno de los cables hay montada una polea, ¡de tendedero!, y lo que es más fuerte, Mariano me asegura que se usa. Alguien debería hacer un test de laboratorio a las poleas de tendedero, pues puede que los fabricantes de material técnico lleven muchos años engañándonos. La cuestión es que yo no me fío.
Mariano se engancha a la polea de tendedero y se reasegura al otro cable con un mosquetón y una vaga. Se lanza y poco a poco se va frenando debido a la comba. Hace los últimos metros a fuerza de brazos y tras enderezarse, se ancla a la pared. Desengancha arnés de polea y suavemente recupero la polea y el reaseguro. Para algo sirve la auxiliar.
Dejo la polea de tendedero al inicio del cable y me engancho con la Basic al cable, me reaseguro al segundo cable y me tiro con ganas, aprovecho la inercia y con algunas brazadas me alzo contra la pared. Unos segundos de pataleo y de tirones a fuerza de brazos, Mariano me lanza una Daisy, un poco mas de pataleo y me alzo sobre la repisa. Resoplidos y brazos como tablas durante un par de minutos. El material vuelve al porta y reiniciamos nuestro peregrinaje vertical.

Este tramo vertical nos lleva hasta un suave hombro que superamos sin más complicaciones. Aquí nos espera ahora cerca de una hora de pateo hacia el circo. El sol está muy arriba, casi es mediodía. Y nada más superar el hombro hacemos una parada técnica: refrescarnos, comer algo y orinar, que hacerlo colgado de la ferrata queda feo, aunque hoy somos los únicos en esta pared.

Esta soledad bien acompañada me produce una gran satisfacción. Todo es perfecto, el tiempo acompaña aunque calienta, el aire es límpido y las nubes, escasas, adquieren caprichosas formas, tanto que durante un rato jugamos un poco al quien es quien de las nubes, la imaginación vuela y nos reímos de las ocurrencias de uno y de otro.

- Es hora de arrancar, dice Mariano
Con pereza comenzamos el pateo que nos acerca hasta un primer circo que rodeamos por la derecha para dirigirnos al superior. Ahí está, ya lo vemos con claridad y, poco a poco, distinguimos las dos canales por las que tenemos que ascender.
Son dos canales paralelas, con un pequeño espolón intermedio. Nos acercamos observando la canal más a la derecha, allí, sobre el espolón intermedio ha de estar nuestra vía.
Y así es, cerca de la una del medio día empezamos a ascender, no hay pasos complicados y la ferrata está bien equipada, el patio desde aquí es espectacular. Subimos y subimos sin parar, apenas hablamos, ya hay ganas de llegar arriba; sin pausa pero sin precipitación avanzamos. Nos vamos alternando en la cabeza y alguna que otra piedra si vuela, sin más novedad que algún impacto leve contra la mochila. Nunca está demás el casco, aunque hoy se nos estén recociendo las neuronas dentro de ellos. El calor aprieta y me ducho vaciando parte de mi camelbak dentro del casco, sienta bien. Mariano protesta, le ha alcanzado parte de mi rudimentaria ducha. Soltamos unas risas y me asegura que aquello me costará pagar la libación a la vuelta. Eso está hecho.

Por fin arriba. Un bloque y una repisa nos da la bienvenida. Sobre el bloque hay atornillada una placa con tres nombres, supongo que son los equipadores de la vía. Un poco más arriba nos detenemos en una preciosa hoya en miniatura, cubierta de una alta y espesa hierba verde que nos llega por las espinillas. Arnés, casco y demás material van a caer al interior de la mochila y empezamos el camino a la cumbre. Llegamos a la cuerda y allí nos espera una cresta no muy complicada que en un corto paseo nos lleva a al vértice de la cumbre.
Por fin la recompensa: un paisaje enmudecedor, donde se suceden las cumbres una tras otra y las nubes juegan vertiginosamente en sus laderas, suben y bajan a capricho, como si fuera la mayor diversión del mundo. Vemos puntos claros en laderas y paredes, sin duda ganado disperso que pace con tranquilidad, ajeno a la belleza del paisaje que les rodea y les alimenta. Nos embobamos durante cerca de una hora, mientras nos alimentamos nosotros también y nos preparamos para el descenso, arnés y demás impedimenta vuelven a salir de la mochila, pensaban los muy truhanes que por hoy habían cumplido.
A pesar de existir una ruta de salida a pie, el descenso lo realizamos por la misma vía. Por aquello de castigarnos un poco y practicar algunas técnicas.

Así que empezamos a descender alegremente después del objetivo cumplido. Nos reímos y disfrutamos del entorno, sin olvidar llamadas a la prudencia, no vaya a ser que al final….
Mariano me silba desde arriba y miro en la dirección que me indica, las nubes se nos acercan lentamente, pero inexorables, y lo peor, han cambiado de tono, de un blanco inmaculado a un gris plomizo que no presagia nada bueno. Miro el reloj y el barómetro va cayendo poco a poco. Una ferrata no es el mejor sitio para estar enganchados en medio de una tormenta.
Empezamos a descender con más premura, muy atentos a agarres y maniobras. El descenso se vuelve carrera cuando llegamos a la zona de la travesía a pie. Corremos muy atentos a nuestros tobillos y llegados al hombro, nos enganchamos al penúltimo tramo de vía, desde aquí casi se ve la tirolina y el espolón a bajar por último. Gruesos goterones empiezan a golpearnos cuando nos anclamos para pasar la tirolina. El repiqueteo de la lluvia contra el casco es ensordecedor. Hablamos poco, nos comunicamos más que nada por gestos y miradas. Remontamos rápidamente la tirolina y nos dirigimos hacia el espolón cuando vemos los primeros relámpagos en el horizonte. Optamos por el ráppel. Montamos la auxiliar en doble, hacemos el nudo de final y la lanzamos. Queda bastante vertical y pegada a la pared. Buena cosa. Mariano rappela el primero y salva los primeros 10 – 12 metros de bajada. Le sigo velozmente y recuperamos, montamos de nuevo y bajamos lo más rápido que podemos. El agua corre por nuestras caras. Benditos guantes que ahora nos dan un agarre extraordinario. Así por tres veces montamos el ráppel y descendemos los últimos tramos por la vía. Una vez al pie de la vía recogemos todo el material metálico, lo metemos dentro de las mochilas y pateamos con las cabezas bajas por la lluvia hasta el coche. Tras arrojar el material al maletero nos metemos dentro. No hace frío, pero el agua corre ya por todas las torrenteras.
En ese momento se nos erizan los pelos de cabeza y brazos, nos miramos uno al otro. La detonación fue increíble, y la luz cegadora.
- De la que nos hemos librao, tito.
Salimos de la pista antes de que se convierta en un barrizal impracticable y nos dirigimos de nuevo hacia Antequera.

Mientras las migas y el vino se deslizan por el gaznate, Intento no desbocarme hablando de todos y cada uno de los pasos de la ferrata, pero es difícil. Las sensaciones son muchas, ricas y variadas. Mariano me mira con una media sonrisa en los labios. Me siento muy satisfecho de mí mismo por haberla realizado.
« última modificación: 18 de Abril de 2008, 11:50:04 pm por YETI »
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Re: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....
« Respuesta #23 en: 24 de Abril de 2008, 11:09:08 pm »


 
  De verdad, cuando se lee parece que lo estás viviendo :cool2 :cool2 :cool2 ;king ;jap.

 
 Una curiosidad...¿ Eres capaz de tomarte un paquete de churros para desayunar  ;wow?, a mí que parece que por la mañana me ponen ???  un nudo en la boca del estómago

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Re: "SOL DE MEDIANOCHE" UN MODESTO RELATO.....
« Respuesta #24 en: 25 de Abril de 2008, 04:40:01 pm »
 
 Una curiosidad...¿ Eres capaz de tomarte un paquete de churros para desayunar  ;wow?, a mí que parece que por la mañana me ponen ???  un nudo en la boca del estómago


y dos.... jejejejeejee
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